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23 de mayo de 2012

No ha sido una felicitación cualquiera...

Hace pocos días cumplí años, demasiados,  y recibí algunas felicitaciones. Todas coincidían en sus deseos de repetirlo, con salud,  muchas veces. Sin embargo, un compañero de oficio me envió unos pensamientos, no suyos, que me invitaron a la reflexión... en esa fecha  que inexorablemente llega y pasa, dejando una marca más profunda cada año, y que literalmente transcribo:

“Hace años, cuando éramos jóvenes, nos decían que “la vida salía al encuentro”. Hoy pienso que somos nosotros quienes nos vamos despidiendo de ese encuentro con la vida a medida que nos alejamos del principio y nos acercamos al  fin. En esa angustia existencial me encontraba, recordando que “cualquier tiempo pasado fue mejor”,  cuando me topé con este canto a la ilusión  de Mario Andrade, poeta y ensayista brasileño, que espero  te guste  en este día:

Cumplir años siempre es agradable:el valioso tiempo de los maduros.
Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante que el que viví hasta ahora. Me siento como aquel joven que ganó una caja de bombones; los primeros los comió con displicencia pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a consumirlos lentamente y a disfrutarlos más. Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. Desprecio a los oportunistas y a las personas aranosas. No tolero a los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
 Ya no tengo tiempo para proyectos megalomaníacos.  No participaré en  conferencias que establecen reglas engañosas para erradicar la miseria en el mundo. No quiero que me inviten a eventos donde se pretende solucionar los problemas del milenio.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten: estatutos, normas, procedimientos y políticas, sabiendo que no se va a lograr nada. Ya no tengo tiempo para soportar melindres de personas que, a pesar de su edad cronológica, son unos inmaduros. No quiero ver las agujas del reloj avanzando en reuniones de "confrontación", donde solo “ponemos sobre la mesa” las opiniones de los poderosos.Me molesta ser testigo de los defectos que genera la lucha por el “majestuoso” cargo de Director. Sé que las personas no discuten los contenidos, sino los títulos, y como mi tiempo es escaso para discutir títulos,  quiero la esencia. Mi alma tiene prisa.
Sin muchos bombones en la caja,  quiero vivir al lado de gente humana, muy humana: que sepa reír de sus errores, que no se envanezca con sus triunfos, que no se considere electa antes de tiempo, que no huya de sus responsabilidades, que defienda la dignidad de los marginados y que desee tan sólo andar en paz.  Caminar junto a cosas y personas de verdad y disfrutar de un afecto absolutamente sin fraudes, nunca será una pérdida de tiempo. Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas. Gente a quien los golpes duros de la vida, les enseñó a crecer con toques suaves en el alma
Si…. Tengo prisa por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar. Pretendo no desperdiciar parte alguna de los bombones que me quedan ….. porque estoy seguro que serán mas exquisitos que los que hasta ahora he comido. Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz conmigo mismo Y tu meta ¿Cuál  es para este tiempo mágico que nos queda? Porque a la luz del corto período de vida que se nos concede, debemos buscar tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Piénsalo. Aprovechemos nuestro tiempo mágico porque el tren de la vida sigue avanzando.”
Amigo C…..: vive el ahora intensamente, "carpe diem",  como si tu hoy fuera el último, aunque espero  y te deseo que aún tengas muchos mañanas”.

Si todas las felicitaciones  son de agradecer, ésta ha sido algo especial, y a todas quiero corresponder. ¡Gracias,...y lo mismo!

1 de octubre de 2011

La "demoterna" de los P.P. (Partidos Políticos)

Aquellos indignados del 15-M, que en sus orígenes contaron con el apoyo de miles de ciudadanos,  y que lo  fueron perdiendo con el paso destiempo, manifestaban un sonoro rechazo a la actual clase política por su acumulación  de prebendas, falta de esfuerzo y escasos resultados prácticos. A su vez,  exigían reformas democráticas  de calado profundo, como limitar el tiempo de permanencia en los cargos electos, y  cambiar el sistema electoral  actual entre otros… Algunos deseaban implantar un sistema mayoritario de doble vuelta, circunscripciones más pequeñas que las provincias para elegir directamente a sus representantes, y otras ideas sin concretar.

En el sentir profundo del ciudadano late un deseo ardiente de evitar que los políticos mantengan el monopolio del debate de las ideas y los mecanismos de control de la representación política. Son los partidos y sus maquinarias electorales quienes determinan y proponen los candidatos que han de ser los representantes, sin dar voz a los representados. Esta falta de democracia interna en los partidos es la que está consiguiendo el agotamiento de las  ansias de participación ciudadana en la política.

Los poderes decisorios de los partidos quieren seguir manteniendo el actual status de reducir la democracia a depositar nuestro voto cada cuatro años, y conseguir un cheque en blanco que les permita decidir libremente, sin  cortapisas,  lo que les plazca sobre nuestra vida social y nuestra libertad, sobre la vida y el terrorismo, sobre la economía  y el poder de gastarse los dineros (“los públicos no son de nadie”). Si al menos lo hcieran con moderación y en fines beneficiosos, tendría sentido, pero últimamente abundan los despilfarros,  dejando endeudadas a las instituciones durante años o décadas. Saben que están  en la más absoluta impunidad, y  que nadie les pedirá cuentas de sus derroches. No importa lo más mínimo que sean los ciudadanos a quienes dicen los gobernantes servir,  los que mantengan con sus impuestos los gastos desmesurados  y hasta sus vidas sin privaciones.

Ahora que se acercan las elecciones generales habrá codazos entre los aspirantes a ocupar los primeros puestos que les permitan acceder al Congreso o al Senado  o a un cargo en la Administración. Serán  los comités electorales, nombrados por otros comités, quienes elijan… pero nunca lo harán  los afiliados, que sólo servirán para llenar espacio en los mítines o para colaborar como apoderados o interventores el día de las elecciones. Participar activamente en la exposición de ideas o programas, o elegir candidatos –esa es la auténtica democracia interna de un partido- ni se contempla ni se permite…de momento.

¿Sería mucho pedir, para empezar a renovar los partidos, el derecho  a la democracia interna, como símbolo  de Democracia Participativa y de Libertad Real?


La sátira.

Lo que tenemos  y no nos merecemos

¿Por qué aparentan “democracia interna”
en la oculta función de su partido,
si es de sobra por todos conocido
que sólo ejercen “dedocracia eterna”?

¿Por qué reclaman “democracia externa”,
vigilando al  poder establecido
cuando el otro es el grupo que ha vencido
y rige los destinos y gobierna?

¿Por qué ciertos prebostes trepadores
demandan para sí fiel obediencia,
evitando que critiquen sus errores
y acallando del debate la exigencia?
¿Por qué no son del líder electores
afiliados que buscan la excelencia?

10 de agosto de 2011

La marcha nocturna del "senador gomero", en verso

No han pasado inadvertidas a los sorprendidos votantes las andanzas nocturnas de un  ya exsenador. De ser un perfecto desconocido, salvo en su tierra, ha pasado a ocupar primeras páginas y comentarios de toda índole en medios escritos y radiofónicos. Pero que le dediquen  versos en castellano antiguo eleva el nivel de su extravagante hazaña, y ¡quién sabe! si no pasará a la posteridad como el perfecto  contraejemplo de correcto comportamiento de un SENADOR DE ESPAÑA.

Fray Josepho de la Tarima le ha dedicado un brillante poema satírico al poltico  que transcribiré para el goce del lector aficionado a estas artes, y  reitero, al mismo tiempo,  mi agradecimiento al poeta pro permitirme  publicar sus versos en este blog.

“Conoçer has muy pronto de Venus el arcano, en esta madrugada caliente de verano, et a partir de hodie non te farás, malsano, aquese amor que usas a solas con tu mano”

La sátira
“Enxiemplo del senador y su fijo”
"Tal vez por haber descuidado su medicación, fray Josepho ha vuelto a experimentar este verano uno de esos extraños trances en los que se diría que el espíritu de un monje medieval se apodera de su mente. Médicos, parapsicólogos, filólogos e hispanistas de las más prestigiosas universidades de todo el mundo están estudiando tanto al propio fraile como los textos que incansablemente escribe durante sus peculiares enajenaciones.
Esperemos que se reponga cuanto antes y reanude sus colaboraciones satíricas semanales en LD. Mientras tanto, les dejamos aquí una muestra de esta producción, digamos, paranormal de fray Josepho".

Narrar vos he una hestoria de mucho regocijo,
d’un senador del Reino que fuesse con su fijo
a çierta mançebía por aplacar el rijo.
Empieço ya a contalla, que non seré prolijo.

La noche en Magerit ya muy çerrada era;
et padre et fijo, entrambos, andaban por la açera,
façiendo muchas eses, con grande borrachera,
por çelebrar que el fijo terminó la carrera.

—Llevar te he, buen fijo (masculla el senador),
a libar el penúltimo copaço de licor
e, commo corresponde a buen proxenitor,
quiçab a que te estrenes en lides del amor.

Conoçer has muy pronto de Venus el arcano,
en esta madrugada caliente de verano,
et a partir de hodie non te farás, malsano,
aquese amor que usas a solas con tu mano.

El fijo, conmovido por ese rendibú
et por la curda enorme, non le dixo ni mu,
ansí que en un garito, que diçen "puticlú",
entraron e pidieron un güisqui et un vermú.

Había hurgamanderas, rabizas e raposas:
algunas, sin clientes, fablaban de sus cosas;
mas, viendo a padre e fijo, pusiéronse obsequiosas,
moviendo con luxuria sus tetas abundosas.

Al son d’aquella música de baile e de pachanga,
al senador del Reino s’açerca una pendanga
e diçe, remetiéndose por la verixa el tanga:
—Ay, guapo, ven conmigo, qu’el preçio es una ganga.

Al ver a la mançeba sin sostén ni refaxo,
façiéndole, escabrosa, cariçia et agasaxo,
el senador responde, con lengua de estropaxo:
—Arrímate a mi fijo; caliéntale el colgaxo.

Et ante las domingas d’aquella suripanta,
el fijo en ese instante del güisqui se atraganta
et una gomitona le sube a la garganta
et a un otro cliente ençima se la planta.

Et una grand trifulca con ello tuvo iniçio:
por todo aquel tugurio de crápula e forniçio
formóse gritería, escándalo e bulliçio;
quebráronse cristales et ovo un estropiçio.

Al ver la batahola, compareçió el rufián,
que estaba allí enna puerta façiendo de guardián:
s’encara a los causantes de todo aquel desmán
e del local los echa con un tantarantán.

Pues era el rufián ancho cual armario ropero,
muy versado en los lançes del ambiente putero,
e posedía músculos de bien templado açero,
e sin esfuerzo expulsa a padre et heredero.

El padre con el fijo se vieron en la calle,
et al rufián a gritos quisieron insultalle.
—¡Soy senador del Reino, a mí non me avasalle!
Mas non le impresionaba al ruin ese detalle.

De irse rumbo a casa buen momento sería,
pora dormir la mona sin dubda hasta otro día.
Mas fueron dando tumbos con bravuconería
buscando por las calles una comisaría.

Et por azar falláronla muy çerca, quasi enfrente,
et en la puerta había d’uniforme un axente,
et apremiolo el padre: —Venga inmediatamente,
ca d’un burdel çercano echáronnos vilmente.

—Señor, vaya a dormilla (responde el funçionario),
que estoy de borrachingas fasta el antifonario;
y ençima Çapatero redúxome el salario,
pora pagar las debdas del "bum" inmobiliario.

—Non sabe usted, axente, con quién está fablando;
soy senador del Reino, con bromas no me ando:
acuda al lupanar, que ya m’está tardando,
sin rechistar ni pizca, porque yo se lo mando.

Siguiéronse denuestos e muchos malos modos,
e los demás axentes salieron fuera todos:
aína detuvieron a aquellos dos beodos
que daban reçios golpes con pinreles e codos.

Non debo repetillos los vergonçosos tacos
e crudas palabrotas de los dipsomaniacos:
vexaban a los guardias talmente cual bellacos
e quasi semejaban posesos demoniacos.

Durmieron esa noche la curda en calabozo,
egual el senador commo su fijo mozo.
E fasta del burdel del malogrado gozo
pusiéronles denunçia por daños e destrozo.

E pide todo el mundo qu’el senador soez
dimita de su cargo con mucha rapidez:
a ver si algún político, d’una ramera vez,
responde de sus actos sin trampa ni doblez.

Acabo ya mi enxiemplo, benévolo lector,
con una humilde súplica a Dios Nuestro Señor:
después de que dimita aqueste senador,
¡que cierren el Senado: será mucho mejor!
Fray  Josepho

Espero que el lector lo hay disfrutado. Creo que es una magníifica pieza satírica de nuestro tiempo con  lenguaje del pasado.

20 de noviembre de 2010

Cuatro blancos bancos, cuatro puntos negros son

Hace unos días me topé con cuatro bancos instalados en las aceras  del puente de la calle San Francisco, sobre el Río Bañuelos, y me llevé una enorme sorpresa. No daba crédito a creer lo que mis ojos veían. Eran cuatro barreras arquitectónicas para los transeúntes, colocadas junto a las señales de tráfico,  ya existentes,  y en espacios reducidos. Nadie ha visto jamás, y será difícil que eso ocurra, que alguien utilice esos bancos para el fin propuesto (es posible  que lo sean para un accidente involuntario) porque los viandantes son bastante más inteligentes que quien los mandó poner.
 ¿Alguien en su sano juicio se sentará junto a la calzada para disfrutar con los ruidos del tráfico  y embriagarse inhalando sus humos? Imagínese el lector esta hipotética situación esperpéntica: unos padres jóvenes sentados en los susodichos bancos con un niño de tres años y un bebé en su cochecito. Resultado: peligro para todos, más para el pequeño,  y acera cortada por obstaculización del paso a los peatones.

 Las fotos de la instalación de los bancos son elocuentes, y los dos sonetos son dos formas, cara y cruz, de  una misma sátira a las obras chapuceras con las que nos suelen obsequiar los que cobran por pensar.

 La Sátira

Cuatro blancos bancos, cuatro puntos negros son

Cuatro bancos de piedra han colocado
Por mandato de nuestra autoridad,
Situándolos,  por casualidad,
En el sitio y lugar inadecuado.

No es posible que se hayan esforzado
Rebuscando por toda la ciudad
Un rincón con mayor necesidad
Para verse al final equivocado.

En el Puente Bañuelos, las aceras,
Donde más se fastidia la personal
Decidieron poner nuestros "lumbreras”,

Al pie de la calzada y barandal,
Estorbos convertidos en barreras.
¡Chapuza de poder municipal!



Loa a los bancos y plazas bonitas
Dice el viejo refrán del bien nacido,
referente a la práctica egoísta
de quien triunfos y éxitos conquista,
que es su deber estar agradecido

por aquello de otros recibido.
El bienstar que de forma altruista
proporciona el partido socialista
por nosotros será correspondido,

pues igual que unos bancos nos instalan
nuestra Plaza Mayor la modernizan,
y si tantos asientos nos regalan

será que el  progresismo simbolizan.
Contra los infundios que otros propalan
¡Obras bien hechas son las que cotizan!

   Sugerencia. Si se pusiera una fila de bolardos en cada acera para proteger los bancos, la jugada sería completa, juntas utilidad y belleza.

16 de agosto de 2010

La carpa nueva de la plaza .


La sátira


I
Aquellos que criticaron // la reforma de la plaza,
que hablaban de su tristeza // y alegría no encontraban,
deberán reconocer // que aún no estaba terminada:
faltaba  cierto  artilugio // que en proyecto figuraba,
otorgando a ese lugar // señorío y elegancia, 

modernidad progresista // y de servicios prestancia,
dejándole boquiabierto // al criticón papanata
que no sabe distinguir // el oro de la hojalata,
y es incapaz de apreciar // la belleza dibujada
en el perfecto conjunto // de la obra realizada.


 II
¿En qué consiste el prodigio? // De qué portento se trata
que una vez puesto en su sitio // ha cambiado el panorama
añadiendo colorido // a la fúnebre ensolada?
Sobre el gris de las losetas // hacia el cielo se levantan
dieciséis nobles columnas, // dieciséis robustas lanzas,
dieciséis cuerpos de acero // que forman una maraña,
un laberinto de postes, // un bosque de inocentada.
Columnas de dos alturas // se alternan altas y bajas,
formando picos de sierra // recuerdan la mar picada,
espectáculo de sombras, // en las noches estrelladas.

 III
Las columnas de renombre // gozan de muy justa fama:
Sansón las tiraba de a dos, // Hércules de a dos separaba,
Simeón el Estilita // en la columna moraba.
Las columnas de Bernini // de la plaza vaticana
serán el gran referente // para poder compararlas
con estas del artefacto // que se vislumbra a distancia,
disfrutándolas la vista // solamente con mirarlas.
A los famosos y santos, // a las princesas e infantas,
a los que han hecho algo, // y a los que no han hecho nada
 a las columnas los suben, // de las columnas los bajan
aquellos que en el momento // son los que ordenan y mandan.


Dieciséis columnas hay // y es preciso aprovecharlas:
para cada una, un nombre // o en cada una, una estatua
de personas conocidas // de la vida ciudadana
o de quien ha trabajado // por el bien común de Aranda,
de todas las profesiones // alcaldes o concejalas,
todo un reconocimiento // por sus labores prestadas.
IV
Entre columna y columna // unas telas enlonadas
de suave color arena // y  en amarras bien tensadas
es la parte del invento // de confección esmerada
que nos recuerdan las velas // hacia el viento desplegadas
de un velero de otros tiempos // en la plaza castellana.
“PÉRGOLA” la llaman unos, // que es esdrújula palabra
y que hunde sus raíces // en la lengua italiana.
otros lo llaman “TOLDO” // que es una voz castellana,
más vulgar y menos fina, // más antigua y más gastada. 



Entre los diversos nombres // destaca el propio de “CARPA”
que es lo realmente puesto // en el medio de la plaza.
Por ser multiculturales // con influencias extrañas
y recordando lo visto // también la llaman “LA JAIMA”,
usada por  bereberes // como su auténtica casa
cuando cruzan los desiertos // en inmensas caravanas
para comprar y vender // camellos, sedas y cabras.
V
Los autores van diciendo // con sonrisas muy forzadas:
“Lo que nadie pone en duda // de las telas ovaladas
es que es obra meritoria // de las mentes más preclaras
que nos deja disfrutar, // de utilidad diseñada,
de una sombra protectora, // de una sombra codiciada
en los días de calor // en la apacilble solana.”


Pero todos no comprenden // y a todos no les agrada
el enjambre de columnas // y esa “lonas ajaimadas”
que han puesto sin avisar // de la noche a la mañana.
¿Para que puñetas sirve? // ¿Para qué diantres lo plantan?
¿Quién demonios ha pedido // que nos pongan una carpa?
Parece que no recuerdan // cuando nos daban la lata:
“Queremos un solar libre, // una diáfana explanada;
quitemos la fuente-tiesto // y dejemos limpia el ágora".
Y si un poco se descuidan // los árboles nos levantan;


"Y el kiosko de la música, // ¡que lo lleven a hacer gárgaras!.
No queremos ver obstáculos, // que ningún objeto haya
que pueda dificultar // los conciertos y veladas,
las actividades cultas // y alguna que otra bobada.”
Esa era la intención // y resultó idea vana:
al gris triste de las losas // le han añadido una carpa,
una pérgola  o un toldo, // o de árabes la jaima,
un “chinchán” de lona y hierro // o como quieran llamarla.
Querían algo distinto // y que cien años durara,
pero de toda esta obra, // la única ventaja clara
será durante las fiestas // y cuando toque la banda
del Ejército del Aire // los pasodobles y marchas,
disfrutarán de esa  sombra // las personas invitadas,
las dignas autoridades // con sus sillas reservadas.



VI
 Los ciudadanos de Aranda  // han de transmitir las gracias
al Ilustre Ayuntamiento // por modernizar la plaza,
con apoyo del Gobierno // que es el que ha puesto la pasta
recaudada en los impuestos // de todos los que los pagan.
¡Una plaza es para siempre!, // ésta será recordada
por sus grisáceas losetas // y por la moderna “ JAIMA.”
___________________________________________________________________________________
 Otros romances relativos a la Plaza Mayor.
La plaza de las arquetas  (primera parte)
La plaza de las arquetas (segunda parte)
La Plaza de las arquetas (tercera parte:calzada bu-bo-ba)

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AVISOS:

a)    El blog “Diálogos del Duero” cuenta con una nueva dirección:
                       http://www.dialogosdelduero.com/

aunque sigue estando disponible la anterior: http://dialogosdelduero.blogspot.com/

    b)  Los lectores que deseen enviar cualquier mensaje o colaboración a la administración del blog, podrán hacerlo mediante el correo electrónico



11 de agosto de 2010

Memorias de un inicio y consciencia de un presente

El verano pasado de 2009 publiqué en el periócido digital  "Diario de la Ribera," en comentarios a las  noticias, un “romance" a la obra  realizada en la Plaza Mayor de Aranda. Al día siguiente fue superpuesto con otra noticia y comentarios. Volví a realizar la misma operación  y sucedió lo mismo,  sin ninguna explicación. Al fin y al cabo,  era sólo una fina sátira  a una obra  con luces y sombras,  y reconozco que cada empresa, industrial  o periodística, emplea la política comercial que más le interesa,  por lo que no cabe ningún reproche. Envié también, como despedida,  unos versos de Quevedo:

“No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.
En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado”.

Decidí formar mi propio blog sin temor a ningún tipo de censura, comercial o ideológica, y  publicar aquello que sepa, pueda y quiera. Cuando se cumpla el primer año de vida del blog, se realizará un análisis  su evolución.

El día 11 de octubre de 2009 publiqué en este blog, “Diálogos del Duero",  en plan satírico
La plaza de las arquetas (primera parte),  y  de la que entresaco algunos versos:

De todos los componentes
Lo que más brilla y destaca
Es el número de arquetas
Que en el suelo hay instaladas,
Arquetas de oscuros grises,
Arquetas articuladas,
Las hay de hierro fundido,
Y las hay enmarquetadas,
Unas de electricidad
Y otras de potables aguas,
Unas de telefonía
Y también para el gas, haylas.
Son arquetas funcionales,
De dimensiones variadas;
Son arquetas que destacan
Sobre el gris de la enlosada.
Se cuentan por centenares
Las arquetas renombradas;
Las hay en grupos de cinco
Y las hay emparejadas;
Unas nombran el servicio
Y otras no nos dicen nada;
Parecen fichas de un puzzle
Que nunca serán encajadas.
Quien contemple la visión
De las arquetas de Aranda
Pregonará por doquier
Esta merecida hazaña
De juntar en un recinto,
Y lograr la justa fama,
El mayor número de arquetas
Que se haya visto en España.

Observando la controversia existente entre el personal, unos a favor y otros en contra de la obra de la Plaza, creí oportuno escribir una segunda parte  del primer romance, y así el  jueves, día 29 de octubre de 2009, publiqué La plaza de las arquetas (segunda parte) , de la que destaco algunos versos:
...


Algunos que criticaron
De forma tan contundente
“Esa obrita” de los Tercios,
Andan un tanto silentes:
No quieren que les comparen
No quieren que les recuerden
Que una ZARCERA se pone
Y se quita fácilmente,
Pero la plaza de arquetas
La tendremos para siempre
Como un castigo divino,
Otros dirán mala suerte.
O hasta que les salga pelo
a las ranas  o los peces.
Viendo que algunos defectos de la construcción seguían presentes (y aún hoy siguen,  un año después) publiqué el  jueves, día 5 de noviembre de 2009, La plaza de las arquetas (III): calzada Bu-Bo-Ba (Bu ena, Bo nita, Ba rata), de la que se extraen ciertos versos
Por las calles arandinas,
A las orillas del Duero,
Se oye cantar esta copla:

“En la plaza de mi pueblo
Han dejado unos adornos,
Que son simples agujeros,
Y como no los rellenen
Con ellos nos  quedaremos.”
Como a esa sentida queja
Sólo le llega el silencio
Lo haremos con un romance
Por si surte más efecto:



En la plaza hay adoquines // que forman una calzada //
Y entre adoquín y adoquín,  // de pegamento no hay nada //
Porque aquello que pusieron, // que era cual moco de pava, //
El primer día de lluvia // se lo llevaron las aguas,  //
y no de las torrenciales // Sino de aquellas escasas. //

Sólo se ven agujeros // entre las adoquinadas //
Piezas, y lo que tuvieron, // cemento u otra sustancia //
Parece que está disuelto // como  azucarillo en agua //
O haber desaparecido //  como por arte de magia. //
Todos preguntan por qué // eso que amalgamaba //
No está entre los adoquines // ni tampoco en la losada //
Y quien tiene que explicarlo // da por respuesta callada.//

Se cuentan por centenares,  // los agujeros que llaman //
La atención del viandante // y del tacón que se clava, //
Del zapato que se rompe // y de muy gruesas palabras. //

La cosa terminó así y sin más pretensiones que un poco de alegría y algo más de sátira.

Al ver de nuevo colocadas durante este verano de 2010 las columnas y las lonas,  y por aquello de que la imaginación es libre, he compuesto otro romance, en el mismo tono suave y burlón que los anteriores, del que adelanto unos versos y que será publicado en su totalidad en fechas próximas.

La carpa nueva de la plaza.
… …
¿En qué consiste el prodigio? // De qué portento se trata
que una vez puesto en su sitio // ha cambiado el panorama
añadiendo colorido // a la fúnebre ensolada?
Sobre el gris de las losetas // hacia el cielo se levantan
dieciséis nobles columnas, // dieciséis robustas lanzas,
dieciséis cuerpos de acero // que forman una maraña,
un laberinto de postes, // un bosque de inocentada.
Columnas de dos alturas // se alternan altas y bajas,
formando picos de sierra // recuerdan la mar picada,
espectáculo de sombras, // en las noches estrelladas.
… …



En estas fechas en las que la política municipal, y en un partido político muy especialmente,  viene complicada y tensa, trataré de publicar algunas entradas de humor. Ya  llegará septiembre, con las fiestas, y volverá a cumplirse inexorablemente el adagio latino “post festum, pestum”. Tras ellas comenzará un nuevo curso escolar y un nuevo año político, el último de esta ligistatura municipal, que desembocará en renovadas promesas difíciles de cumplir. De momento, “Carpe diem”.

23 de junio de 2010

ROMANÇE DE LA EVALUAÇIÓN (3ª)

La sesión de evaluaçión // dispuesta a empeçar estaba:
el tutor, que era el de Lengua, // les dixo que se callaran
e pidió a la Orientadora // que por favor se sentara.
La Orientadora, psicóloga, // ha en propiedad la su plaça
desde que la LOGSE impera // en los çentros de enseñança.
Sabe al dedillo la ley, // e parla la xerga bárbara
de los psicopedagogos // e de la fauna logsiana.
Comiença la evaluaçión, // las notas allí se cantan:
“Iván Peláez Borrego, // con este moço, ¿qué pasa?”
“A aqueste le quedan seis: // titulaçión denegada”.

Mas fabló la orientadora; // d’aquesta guisa fablaba:
“Non nos permite la LOGSE // fazer tan grand canallada:
si a algún alumno o alumna // non superase alguna área
siendo con ‘insuficiente’ // evaluado o evaluada,
debe discutirse aquí // si es persona preparada,
si domina las destreças, // los obxetivos d’etapa,
si se axustan los diseños, // si se dan las çircunstançias,
si se fizo adaptación // al chaval o la chavala,
si de los procedimientos // se llevó relaçión clara
e si de las actitudes // quedó notoria constançia.
¿Detectáronsele a tiempo // todas estas problemáticas?
¿Se fizieron formularios, // programaçiones de aula?
¿Motivósele al efeto // con estratexia adecuada?
¿Fízose por el tutor // en la clase un soçiograma?”

Muchos de los profesores // se miran, piensan y callan.
Hubo allí largo silençio: // ni una mosca se escuchaba.
Mas luego fabló el de Historia, // bien oiréis lo que fablaba:

–“¡Pero si este mozalbete // las más de las veçes falta,
e, cuando viene, molesta, // grita, juega, se levanta,
non atiende al profesor, // non estudia, non trabaxa,
non se está quedo un momento, // de los profesores pasa,
es deslenguado, soez, // torpe, neçio e tarambana!
¿Cómo darle el mismo título // que al que se aplica e se afana
e saca muy buenas notas // e cumple normas e pautas?
Sería inicua inxustiçia, // sería indeçente práctica,
sería de los calçones // fazer muy grande baxada.”

Los profesores se miran // e, con voç amortiguada,
se comentan a la orexa // las cosas que allí se tratan:
los más pareçen de acuerdo, // otros niegan e rechaçan.

–“¡Cómo puedes deçir eso!” // Ya la orientadora exclama.
–“¡Non quieres tener en cuenta //la normativa aprobada!
¿Te has leído el Plan de Centro? // ¿Has repasado las páxinas
de los valiosos Diseños // Curriculares de Etapa?
¿Practicas la evaluaçión // continua e bien adaptada?
¿Non aplicas en tu clase // la enseñança igualitaria?
Si el mochacho non te atiende // será porque usas la práctica
de la liçión maxistral, // qu’es retrógrada e nefasta.
Debes dar motivación // a aducando y educanda,
desçender de la tarima, // qu’es plataforma tiránica;
debes ser más solidario // con chavales e chavalas,
darles menos contenidos, // que non fazen mucha falta,
e mirar sus intereses, // captar bien su idiosincrasia
et educar en valores // de soçiedad democrática;
ser más tolerante e lúdico, // ser con ellos camarada
e mostrarte comprehensivo // en cada unidad didáctica.”

–“Pero, en aprobando a aqueste, // ¿quién el título no alcança?
Veremos el curso próximo // cómo se asienta en las aulas
e cursa el bachillerato, // ansí, por toda la cara,
un tropel de analfabetos, // de vagos, xetas e maulas,
de mochachos inorantes // e de iletradas mochachas
que non fazen ni la o // con el hueco de una caña.”

Subieron las discusiones, // arreçiaron las palabras,
se esgrimieron çirculares, // leyes, fueros e ordenanças,
fablóse allí de prinçipios, // de posturas reacçionarias,
de los derechos humanos // e fasta de democraçia.
De lo divino e lo humano // todo el mundo allí fablaba.
Llevaban ansí tres horas // e el personal se cansaba.
Fasta que un profesor dixo: // –“A ver, ¿cuántas le quedaban
al moço que, por el título, // la disputa orixinara?”

–“Quedábanle seis”- Responden. // –“Pues yo, que doy Matemáticas,
las cuales eran suspensas, // pues... me dispongo a aprobárselas.”

“Ya sólo son çinco, entonçes.” // Y la de Francés, que estaba
mohína y entristeçida, // a punto de echar las lágrimas,
dixo con voz melancólica, // morteçina e apagada:
–“Ponle aprobado en Francés.” // –“E apruébale también Plástica.”
(Sonó la voç del artista, // que tenía enormes ganas
de acabar las discusiones //  irse a pintar a su casa)

“Pues yo, para no ser menos, // le apruebo Cultura Clásica.”
E, ansí, aprueba que te aprueba, // el “típex” se chorreaba,
sumergiendo los suspensos // baxo una pátina blanca.
El tutor, los “suficientes”// prestamente rotulaba:

-“Iván Peláez Borrego: // quédanle dos, luego... ¡pasa!
Y se acabó, compañeros: //firmad al pie de las actas.”
            Fray Josepho

19 de junio de 2010

ROMANÇE DE LA EVALUAÇIÓN (2ª)

ROMANÇE DE LA EVALUAÇIÓN (Fray Josepho)

 Que por junio era por junio, // cuando ya el curso se acaba,
cuando el sol allá en lo alto // produçe grande galbana,
cuando los moços e moças // alixéranse de calças,
cuando los sudores reinan // por pasillos e por aulas
e rançios olores salen // de sobacos e sandalias,
cuando ya por todas partes // la vacaçión se presagia,
cuando ni los profesores //de dar clase tienen gana
(si es que alguna vez la hubieron, // pues desto non hay constançia).
¡Mes de junio, mes de junio, // fecha insoportable y áspera!
Tú fuiste, junio, testigo // de lo qu’este fraile narra.
Direvos que el instituto // del que mi romançe trata,
entre sudor e calores, // d’inquietud hormigueaba.
Ya son las evaluaçiones, // ya s’açerca la hora amarga,
en que a los quartos de ESO // la nota final se daba.

Concurren con tal efeto // en una inhóspita sala
un tropel de profesores // con las notas preparadas.
Portan carpetas, listados, // libretillas repuxadas,
axendas e cartapacios // en donde las notas guardan,
prestas para ser transcriptas // e pasadas a las actas.
Otrosí portan bolígrafos, // lápiçes e estilográficas,
gomas de borrar e reglas, // frascos d’una cosa blanca
que tiene por nombre “típex” // e corrixe las erratas.
En derredor de una mesa, // los profesores s’instalan,
como honrados caballeros // d’aquella corte británica
del barbado rey Arturo, // el de la redonda tabla.

Viérades allí, sentados, // a la profe de Ximnasia
(mexor, de Educaçión Física, // qu’es como agora se llama),
querida por los alumnos // porque los saca del aula
e les presta los balones // para que peguen patadas.

Viérades a uno de Física, // con la frente despexada
e de cuya asignatura // sólo da cuatro chorradas
(qu’en los predios de la ESO, // tal como está la enseñança,
la Física, con la Química // –casi siempre xuntas ambas–,
si se dan, se dan poquiello, // pues son materias “non sanctas”).

Viérades allí sentado // al de Lengua Castellana
(que del nombre d’Española // non queda en la LOGSE nada
e de la Literatura... // mexor será non mentarla:
pues, cuando intenta que lean // los mochachos e mochachas
tanto en verso como en prosa // las obras más reputadas
de los autores insignes // que han existido en España,
pues no hay caso: o non las leen, // o non se enteran de nada).

Ved al de Tecnoloxía, // qu’es disçiplina novata
(e que, perdonad al fraile, // non sé muy bien de qué  trata),
sentado al lado de un hombre // que suele dar Matemáticas
e que revienta de goço // cuando los alumnos captan
en el secundo trimestre // qué es una raíz cuadrada
(otra cosa bien distinta // es que puedan calcularla
si la su calculadora // non ha las pilas cargadas).

Viérades al de Latín, // qu’imparte Cultura Clásica
(insulso batiburrilo // con que non aprenden nada,
porque la lengua del Laçio // la tienen descomulgada).

Allí se sienta el de Historia, // que ya non da la d’España,
porque da Çiençias Soçiales, // qu’es cosa descafeinada
que sólo enseña el entorno, // sólo muestra la comarca,
sólo el río de su pueblo, // sólo el feudo de su sátrapa,
sólo historia del terruño // (e, para colmo, inventada).

Viérades al profesor // que da clase d’Informática
con el que los arrapiezos // muy buenos ratos se pasan
dando golpes al teclado // de vetustos ordenatas,
ora matando marçianos, // ora ganando batallas,
ora atropellando viexas //o aplastando embaraçadas,
mostrando gran virtuosismo // e pericia destacada
en el control d’esos juegos // de los programas piratas;
ora entrando en Internet // –diçen llamarse “internautas”–
para consultar, absortos, // todas las páxinas guarras.

Viérades a la de Inglés, // comedida e recatada,
apocada e silenciosa, // buena chica, un poco pava,
qu’es el pito del sereno // cada veç qu’entra en el aula
e con la que los alumnos // normalmente se descaran,
sin fazer ningún apreçio // del habla de Gran Bretaña
(en sacándolos del “fucking” // e otras cuatro marranadas).

Viérades a la de Música, // qu’es harto garrida e guapa,
e interpreta en el piano // melodías acordadas
de Mozart e de Beethoven, // de Schumann, Berlioz e Falla;
pero que siempre, la pobre, // anda como despistada
e non repara en las bromas // que le gastan a mansalva.
Los alumnos de la clase, // han descubierto la graçia
de tirar cosas al suelo // para ver cómo se agacha;
pues, siendo sus faldas cortas // e non gastando ella enaguas,
es fáçil, al inclinarse, // ver la color de sus bragas.
También se suelen reír // con la chocarrera chança
de pedirle, entre codaços, // entre guiños e alharacas
e con açentos procaçes: // –“¿Puedes tocarnos la flauta?”

Viérades allí sentado, // ocupando su butaca,
al cura de Religión // (me refiero a la christiana)
que lleva desde hace tiempo // pidiendo liçençia al Papa
para fazer exorçismo // a esa tropa endemoniada
de mochachas e muchachos // que hanle tocado en desgraçia.

E viérades al de Ética // (de un filósofo se trata),
que non sabe qué fazer // con clase tan iletrada,
salvo poner en el vídeo // çintas çinematográficas,
qu’en los primeros dos meses // se traía de su casa,
pero que, tras el fracaso, // pone lo que ellos le traigan:
la última del “Chuarçeneguer” // o “De Texas la Matanza”.

Viérades al profesor // que les da clase de Plástica
(que antaño fuera Dibujo) // y qu’es artista de fama,
que consigue, a duras penas, // que traigan, cada semana,
en los cuadernos de clase // cosas pintarrajeadas:
a veçes le pintan monas, // o pintan cruçes gamadas,
o pintan moças en cueros, // o muy peores guarradas.

Y ved al de Biología, // qu’es materia destacada,
en que, faze pocos días, // quisieron, con unas ranas,
fazer de la anatomía // buen aprendizaxe e práctica.
Començó la disecçión; // mas aquello semexaba
un amasixo sangriento // de vísceras desgarradas:
volaban las asaduras, // esparçíanse las ancas,
las cabeças por los suelos // sin los sus cuerpos rodaban;
todos, alumnos e alumnas, // con festivas risotadas,
por dentro de las camisas // metíanse las entrañas
d’aquellos pobres anfibios // que otrora libres nadaban.
Fízose una veç, no más: // a la siguiente vegada
todas las explicaciones // púsolas en la piçarra.

E ved a la de Francés, // neurótica e trastornada,
que por una depresión //seis meses tuvo de baxa,
e que, faze pocos días // a las aulas regresaba.
Si bien, por lo que paresçe, // debiera volver a casa,
porque ha tornado mohína // en tan sólo una semana:
fuma compulsivamente, // uno ençiende e otro apaga,
la voz se quiebra en sollozos // cuando de las clases fabla
e vaga por los pasillos // con aflixida mirada.

E viérades, entre tantos, // otra muy buena mesnada
de los que imparten talleres // (que son disçiplinas prácticas):
taller de silbo gomero, // taller de praxis dramática,
taller de cante flamenco, // taller de loça e çerámica,
taller de juegos de mesa, // de acedrex, dados e tablas,
taller de cunicultura, // taller de parla vernácula,
taller de papiroflexia, // taller de fazer pancartas,
taller de sexualidad // (la amanuense o solitaria,
o la de entre moço y moça, // o la de la usanza sáfica,
o a la guisa de Sodoma, // mas con la goma calçada)
e taller d’ortografía // (el que se lleva la palma:
pues de todo el instituto // sólo lo da una mochacha
e, ençima, a regañadientes, // pues teme las amenazas
que le profirió su padre, // cuando leyó unas palabras
que en la lista de la compra // la moça llevó apuntadas,
por no olvidar en la tienda // lo que la madre encargaba:
“arina”, “bíno rrosado”, // “quatro visteques de baca”,
“gisántes”, “hazucar”, “guebos” // “un vote de merme helada”).

(Seguirá...)

17 de junio de 2010

Romance de la evaluación...(1ª)

Introducción:

Con el mes de junio llegan las evaluaciones finales y los estudiantes recogen su particular cosecha y los resultados de su esfuerzo.

Representa un honor para este blog publicar una de las mejores poesías satíricas,  probablemente la mejor,  dedicada  a una etapa del sistema educativo español: la E.S.O.

Quizás algún lector conozca ya la segunda parte de este rromance, y en castellano actual, pues anduvo esa versión por algunos  claustros de profesores y fue publicada en ciertas revistas profesionales de la enseñanza, críticas con la LOGSE.

Fray Josepho  de la Tarima es el seudónimo bajo el que se esconde un extraordinario poeta satírico, autor de innumerables poemas humorísticos sobre los más diversos temas, y recopilados en distintos libros. La versión que publicamos es la original, con los giros y particularidades del castellano antiguo,  y es la que él mismo me ha enviado con ese fin.

Hoy ya no duda  nadie de que el sistema educativo español implantado con la  LOGSE  se ha convertido en un sonoro fracaso. El PSOE hizo su ley, y los distintos informes (PISA, OCDE…) y evaluaciones objetivas externas lo han calificado continuamente como manifiestamente mejorable. El PP quiso remediar los males y aprobó su ley educativa, la LOCE, que el PSOE, cuando entró en el Gobierno en 2004,  no puso en vigor. Es preciso recordar el diferente comportamiento del PSOE con el llevado  a cabo por el PP en 1996 cuando tuvo que poner en funcionamiento la LOGSE,  sin haberla apoyado ni aprobado. De nuevo el PSOE puso en vigor otra nueva ley inspirada en los mismos principios de la LOGSE, la LOE.

El actual Ministro de Educación, Sr. Gabilondo,  después de haber comprobado la inoperancia de la ley educativa socialista contra el fracaso escolar, ha tratado de paliar los males de la LOE con un Pacto por la Educación a todos los niveles, y principalmente con el PP. No lo ha conseguido, entre otras razones,  por no garantizar que todos los alumnos  españoles, independientemente del lugar de residencia, puedan recibir la enseñanza en el idioma  elegido por sus padres.

Muchos de los problemas que existen en los centros educativos han sido magistralmente descritos en este largo y meritorio romance que Fray Josepho nos regala. Él sabe muy bien, por su profesión, de lo que escribe y habla, ya que lo vive a diario, y así lo refleja con realismo, gracia y buen humor.

Dada la extensión del romance (442 versos) se dividirá la publicación en dos partes. La primera narra las peripecias de los numerosos  profesores que imparten  la diversidad de enseñanzas a los alumnos de Cuarto de E.S.O., y la segunda se centra en el hecho en sí,  de la sesión de evaluación final, llevada a cabo por el equipo de profesores. Es necesario destacar el diálogo,  sacado de la pura experiencia vivida,   mantenido entre el profesor de Historia, con los pies en la tierra, y la Orientadora, poseedora del vocabulario logsiano y de la ley en la que se asienta.

Los profesores verán reflejados los hechos, y los demás comprobarán  que lo que a veces escuchan del mundo educativo es cierto. Y así comienza…

Seguirá…

20 de mayo de 2010

El párrafo interminable (3ª parte). El romance de "los puntos".

La sátira

 El romance de "los puntos"

 Díganos,  don Ildefonso,
¿Qué le han hecho a usted los puntos, 
Que entre trescientas palabras
No ha colocado ninguno?
Si tuvo buenos maestros
Y fue un distinguido alumno.
¿Cómo es que aprendió a escribir
Con ese estilo tan chusco?

 Mire usted, don Ildefonso:
Para ser un buen tribuno
Es necesario explicarse
De tal forma en los asuntos,
Que se respeten las pausas
A lo largo del discurso,
Para que aquellos oyentes
Que estén atentos y mudos
Sepan muy bien apreciar
Que el hablante es hombre culto,
Que dice vocablos bellos
Y pensamientos profundos.

Hay  políticos activos
Y otros no mueven el culo;
Hay políticos honrados,
Y dicen que los hay corruptos.
Hay políticos que arengan
Dispensándo al pueblo el gusto,
Y en vez de contar verdades,
Le toman el pelo al vulgo.

Hay políticos que escriben
Y lo plasman con orgullo,
Porque saben que transmiten
Con un lenguaje oportuno
Lo que piensan y desean,
Que es lo que les pide el público.

Y los hay que cuando escriben
Lo hacen de modo tan burdo,
Que lo que intentan decir,
Lo presentan tan confuso
Que cualquier razonamiento
Se convierte en algo absurdo,
Y el objetivo que logran,
Asombro de todo el mundo,
Es que no saben hacer
Ni la “o” con un canuto.

Como final del romance
Esta reflexión apunto:
Quien desee publicar
En el Correo de Burgos
Su propuestas de mejora,
Ideas para su estudio,
Improperios y halagos,
En su lenguaje más rudo,
Corregirá los escritos
Y pondrá comas y puntos.

28 de febrero de 2010

Romance del empleo perdido

Vimos en el capítulo anterior que el número de parados disminuye, pero el número total de parados aumenta. Es una paradoja, y un autoengaño. Algunos dirigentes son capaces de jugar al solitario y hacerse trampas; pero confían en que esta mala pesadilla tenga un punto final, el mismo que cuenta el siguiente romance: 

La sátira.

ROMANCE DEL EMPLEO PERDIDO

De esto hace ya muchos años,  // en cierto lugar del reino
surgió una extraña dolencia // salida de los avernos,
que se cobraba las vidas // de miles de lugareños,
de los ancianos y niños, //  de los mozos altaneros,
de ricos hombres maduros // y de los pobres labriegos;
a ningún tipo de gente // le concedía sosiego.


Nadie sabía su sino.  // El panorama era negro.
Era una peste maldita // que se cebaba en el pueblo,
no encontrándose medidas // que le aliviaran el duelo:
sólo sufrimiento y muerte // de tantos, que no hay acuerdo.


La buena gente exigió // a su autoridad remedios:
que acabaran con la peste // y les trajeran consuelo
ante tamaña desgracia // de ver tantos hombres muertos
y a muchos de los vivientes // que en cama estaban enfermos.
Los médicos no podían; // no quedaban enfermeros;
Medicinas no tenían… // ¡No podían socorrerlos!


Ante aquella situación,  // el Alcalde y su Concejo
enviaron al mismísimo // Presidente del Gobierno
una petición de ayudas, // poniéndose en este extremo:
o llegan urgentemente // o se llena el cementerio.



Solícito el Presidente, // con el Rey habló directo,
contándole los sucesos // del frente recién abierto
que ocasionaba las muertes // de  ciudadanos dilectos,
las oscuras perspectivas // y su porvenir tan feo.


El Rey mandó al Presidente // que le diera informes ciertos,
que le ofreciera al alcalde // enviar algún refuerzo
por si era necesario // y precisaran tenerlo.


El Alcalde al Presidente, // por medio de un mensajero,
le dijo que de tres mil // sólo quedaban seiscientos,
y si horrible era el presente // vendrían peores tiempos.


Mientras los jefes hablaban,  // las palabras no son hechos,
la peste se engrandecía // y el dolor iba en aumento.
Los mensajes eran muchos,  // todos igualmente huecos:
palabras y más palabras,  // ningún alivio concreto.
Nadie sabía qué hacer…// ¡Se daban palos de ciego!


El baile empieza otra vez  //de las zozobras repuestos:
el Presidente al Alcalde // pregunta con porte serio
Que cuántos hombres le quedan, // cuántos hay sobreviviendo…


Pero esta vez no hay respuesta // y se queda descompuesto,
pensando qué  ha de contar // al Rey que rige su reino.
Recuperando las formas // y un porte muy circunspecto,
a su superior le llama // y le dice muy correcto:
¡Su Majestad, Majestad! // ¡Oiga la voz de su siervo
que le dice y comunica // que ha de sentirse contento:


“LA PESTE HA SIDO VENCIDA;
NO HEMOS TENIDO MÁS MUERTOS!

                                                                        *********+



A esta misma conclusión // han llegado los cerebros,  
los que cobran por pensar // y dirigentes electos.
El paro es la enfermedad // y en ella estamos inmersos:
cada día hay más parados // y quedan menos obreros.
De cuatro millones pasan // dice el último recuento.
Los que tienen hoy trabajo // andan todos muy inquietos
pensando que han de apuntarse // de uno a otro momento,
visitando la oficina // del INEM que hay al efecto.


Los jerarcas de la cosa,  // los que “curro” prometieron,
aparentan optimismo // aunque sufran en silencio,
cuando ven que cada mes  // el número va en descenso
de los que engrosan la lista,  // aunque el total gane peso.


Dos años más como éste, // piensan para sus adentros
los ilustres gobernantes // nombrados por Zapatero
para salir de la crisis,  // y no habrá parados nuevos,
fichados estarán todos // los que hayan perdido el puesto,
y cuantos más apuntados // aspirantes habrá menos:
"El paro será vencido // por nuestro Ilustre Gobierno,
Y la promesa cumplida // de lograr el pleno empleo,
Que el trabajo no es de nadie,  // ¡Su propietario es el viento!"
____________________________________________________________________________________
¿Y qué sabe Zapatero del desempleo? Todos podemos aprender a distinguir...aunque sea en dos tardes.



20 de febrero de 2010

La enseñanza desde dentro

Lo que ha escrito el Inspector de Enseñanza, Jaime Martínez Montero, sobre los comportamientos de los alumnos de  E.S.O. en tono serio y formal, Fray Josepho  lo describe en plan humorístico, y lo borda, porque él, por propia experiencia,  sabe perfectamente lo que es eso de trabajar con chicos de E.S.O., y nos lo cuenta en estas seguidillas:

La sátira:

Seguidillas de la LOGSE:
Un alumno dormita;
otro se rasca;
otro –dedo en las napias–
se desatasca.
Otro está ciego
(de canutos, se entiende):
clase de Griego.

Una alumna nos muestra
su canalillo;
otra exhibe el ombligo
con un zarcillo.
Pintas sabáticas...
Pero estamos en clase
de Matemáticas.

Una alumna gallea,
borde y chulesca,
mientras otros, sañudos,
montan la gresca.
Y, ciclotímica,
la profesora calla...:
clase de Química.

La didáctica lúdica:
brisca, rentoy,
tres en raya, strip-poker,
damas, game boy...
El profe, en coma.
Suele pasar a veces:
clase de Idioma.

Cuando escribe sus frases
en la pizarra,
nadie lee ni atiende:
reina la farra.
Qué pronto mengua
la dignidad del pobre
profe de Lengua...

Dos alumnos que trotan
echan el bofe;
los demás sólo corren
si mira el profe.
Idiosincrasia
de los adolescentes
cuando hay Gimnasia.

Antes de entrar en clase,
de forma aviesa,
han echado gargajos
sobre la mesa.
Cuánto cabrón
debe aguantar el profe
de Religión.

A la clase siguiente
hay más gargajos
y, por los suelos, sobras
de comistrajos.
Blasfematoria
es la queja iracunda
del que da Historia.

Los alumnos en clase,
protervos, gritan.
Vocingleros y bárbaros,
se desgañitan.
Y, en el motín,
silencioso, solloza
el de Latín.

Mientras el profe explica
los gonococos,
los alumnos, más prácticos,
se sacan mocos.
Irreverencias
que suceden en plena
clase de Ciencias.

Los alumnos contemplan,
sin gran bochorno,
las imágenes lúbricas
de una web porno.
Psicosomática
va a resultar la úlcera
del de Informática.

Un alumno a otro alumno
le da un mamporro
y le quita el bocata
por todo el morro.
El choriceo
no sucede en la clase:
¡llegó el recreo!

Fray Josepho de la Tarima

_______________________________________
NOTA: Terminado este ciclo de signo educativo, se comenzará otro de carácter político, en sus ámbitos nacional y local.

13 de febrero de 2010

Romance de la enseñanza (Laura Campmany)

Romance de la enseñanza
(LAURA CAMPMANY)

Como indican las encuestas,
los estudios certifican,
la realidad corrobora
y, bueno, salta a la vista,
la enseñanza obligatoria
de la España socialista
es tan buena y eficiente,
tan correcta en sus premisas,
tan firme en su desarrollo,
tan abierta y pluralista,
tan ejemplar y brillante,
tan sólida y constructiva,
que me sorprende que aún haya
naciones que se resistan
a copiarnos el invento,
aunque con tanto turista,
yo ya empiezo a maliciarme
que la mitad son espías.
No es de extrañar que otros pueblos
nos tengan algo de envidia
cuando ven que nuestros hijos,
si les nombras a Favila,
dicen que es un delantero
del Madrid o del Sevilla,
Velázquez les suena a calle,
Quevedo, a con-lo-que-rima,
Albéniz, a la Sonsoles
y La Pepa, a una vecina,
Colón, a los detergentes,
a una tía fresca, Zorrilla,
Calderón, a un presidente
y Picasso, a una berlina.
A juicio de Zapatero
....................
....................
lo que importa en esta vida
no es la Historia de los libros,
sino la de su familia.
El francés es ampuloso,
el inglés, imperialista,
el latín es un coñazo,
el griego, una tontería,
la gramática es de curas,
de obtusos, la geografía,
de intransigentes, las mates,
de lunáticos, la física,
y no hay cosa más idiota
que estudiar filosofía.
Pues las tales enseñanzas
son reaccionarias y antiguas,
a la mayor brevedad
habrá que sustituirlas
por los nuevos contenidos
de esa nueva disciplina
que se llama «Educación
para la ciudadanía»,
y que explica con colores,
aforismos y flechitas
que en la España zapatera
somos todos feministas,
prudentes, igualitarios,
solidarios, deportistas,
sexualmente libertarios,
en absoluto racistas,
y, por encima de todo,
ciudadanos progresistas
que  creen que Zapatero
inició la Reconquista

Sirva este romance como un pequeño homenaje de la mano de Laura a la memoria del inolvidable y desaparecido Jaime Campmany, su padre, poeta satírico,  de lo mejor de la España de los últimos años.

13 de enero de 2010

Romance del progreso educativo

 El sábado, día 9, se publicó la entrada titulada "La categoría de lo anecdótico". En ella se trataba de la sentencia condenatoria a un pofesor por trato vejatorio a un alumno. En la de hoy podremos ver un caso contrario, tratado en clave de humor. Creo que merece la pena leerlo y disfrutarlo, pues contiene algún pasaje más que memorable.

 ROMANCE DEL PROGRESO EDUCATIVO (Por Fray Josepho)

 En un mezquino instituto // de un lugar de la Península,
cuyo nombre no recuerdo // —¡qué flaca memoria mía!—,
pasó hace poco la anécdota // que este fraile os comunica.
Era el instituto un centro // de enseñanza distinguida
donde iban a desasnarse, // con cartera o con mochila,
muchos jóvenes, cargados // de ilusiones infinitas.
Los honrados profesores, //  aupados en las tarimas,
enseñaban sus materias // pertrechados de la tiza.
Alguna vez, un alumno  // —¡adolescencia bendita!—,
por lo osado de sus años, // travesuras cometía:
poner mote al profesor, // sacar una chuletilla,
llegar tarde a alguna clase, // pegarle unas caladitas
a un cigarrillo en el patio // pasándoselo a hurtadillas,
pintar quizá en la pizarra // un corazón con la tiza
o arrojar a un compañero // diminutas pelotillas
usando por cerbatana // un boli bic sin la mina.
Por lo común, nada serio: // todo chiquilladas nimias.
Si alguno se desmadraba, // siempre se le reprendía:
mandaba el Jefe de Estudios // a su padre una misiva
y los alumnos temblaban // sólo ante tal perspectiva
(pues a menudo los padres, // con rigidez excesiva,
se sacaban la correa // con que se ciñen la tripa,
y... ¡ya imaginan ustedes // por qué el chico los temía!).

***   ***  *** *** ***
Pero ya hace mucho tiempo // que estas cosas sucedían,
y en el negocio docente // cada curso es una vida.
Pasemos, pues, al presente // de esta narración verídica.
En el citado instituto, // cuyo nombre se me olvida,
murieron los viejos planes: // ya la LOGSE se impartía.
Estaban llenas de moho, // arrumbadas, las tarimas.
Sólo algunos reaccionarios // usaban pizarra y tiza.
La silla del profesor, // cátedra clásica y digna,
era una cosa de “skay”, // que, al sentarse alguien encima,
en la espalda y la culera // dejaba marcas gorrinas.
En las aulas y pasillos // la cochambre predomina
y en muchas clases se advierte // rancio olor de sobaquina.
Pero en esta época nueva // más diferencias había.
Imperaban los currículos, // la “enseñanza comprensiva”
(cosa tan incomprensible, // que hasta su nombre es mentira).
Ahora llamaban Sociales // a la Historia y Geografía,
Ciencias Experimentales // eran la Física y Química.
Se usaban raros palabros // de psicopedagogía:
al tradicional dibujo // Plástica le denominan,
al suspenso le llamaban // evaluación negativa.
La sapiencia iba en descenso, // e iba en alza la estulticia.
Eran muchas más de tres // las antiguas tres marías.
Andaban los profesores // con pinta triste y mohína.
Clase, clase, daban poca; // pero sí que se reunían:
equipo técnico, claustro, // preevaluación, tutoría,
reunión de departamento, // reunión de la directiva,
reunión de tutor y padres, // reuniones sindicalistas,
comisión de convivencia // (convivencia es disciplina,
y no es amancebamiento, // por si es que no lo sabían),
consejo escolar, cursillos // (la nueva tortura china),
coordinaciones de área, // evaluaciones, visitas,
en resumen, muchas tardes // tediosas, plúmbeas, perdidas...
El entusiasmo docente // sólo era una batallita
que los más viejos contaban // para suscitar la envidia:
—Enseñábamos latín. // —A veces hasta aprendían.
—Muchos chicos redactaban // sin faltas de ortografía.
—Se quedaban en silencio // en clase de Geografía.
—Al explicar ecuaciones // casi todos atendían.
—Algunos se interesaban // por la Física y la Química.
—Les dabas a leer un libro // e incluso hasta lo entendían.
—Nunca comían en clase // “bollicaos” ni palomitas.
—Acabábamos los viernes // sin neurosis depresiva.
—No abundaban por las aulas // las grescas y griterías.
—Llamábamos tonto al tonto // y no, como ahora se estila,
“alumno con diferente //  dinámica intelectiva”.
—El gamberro era gamberro, // y no “alumno que origina
conductas antisociales // por carencias afectivas”.
—El vago siempre era vago, // no “alumno al que no motiva
un modelo de enseñanza // rutinaria y memorística”.
Y con estos comentarios, // hechos en horas perdidas
de los “segmentos de ocio” // (recreos toda la vida),
intentaban remediar // su infeliz melancolía.
Pasaban tristes las horas, // pasaban lentos los días,
poco a poco las semanas, // ingratas, se sucedían
y un trimestre se acababa // cuando otro nuevo venía.
Sólo esperaban, humildes, // su nómina reducida
(porque no hay oro que pague // un mes de esa vida indigna):
¡el sueldo y las vacaciones, // las únicas perspectivas!
Los puentes eran un bálsamo, // los lunes, pena y fatiga.
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Y un lunes, uno de tantos, // que a un domingo sucedía,
ocurrió la historia cierta // que hoy este fraile os recita.
Un profesor, de los jóvenes, // entraba en clase ese día.
Era después del recreo // y en hora de tutoría.
Andando por el pasillo, // los empujones esquiva
y a codazos se abre paso // por la chusma matutina.
Cuando entra por fin en clase, // reina allí la algarabía.
Así su tercero de ESO, // por norma, le recibía:
arreciaban los aullidos, // las voces descomedidas,
empellones y carreras // por el aula, entre las sillas.
—¡Callaros! ¡Estaros quietos!—// inútilmente decía.
—¡Por favor! ¿Queréis sentaros? — // abatido, repetía.
Como quien escucha el viento, // como quien siente la brisa,
como quien oye que llueve // sobre la verde campiña,
de tal manera era el caso // que los alumnos le hacían.
—¡Estamos en clase! —exclama. // —¡Me voy a enfadar! —se indigna.
—¡A vuestros sitios! —lo intenta. // —¡Silencio! —se desgañita.
Va subiendo, incontenible, // en su espíritu la ira.
Allí nadie calla, nadie. // No hacen caso: ¡ni lo miran!
Desesperado, sujeta // por el brazo a una que brinca
y la apremia: —Estate quieta, // que tenemos tutoría.
—A mí no me toques, tío — // le responde la chiquilla,
soltándose con violencia // de la mano que la asía.
—Te voy a poner un parte // para que te echen tres días.—
con esta amenaza, intenta // mantener la gallardía.
¡Vete a tomar por el culo! —// contesta la “señorita”,
El profesor reflexiona:
// —“¿Quiere quizás esta chica
que yo indague en los misterios // de la vieja sodomía?
¿Me plantea una mejora // de mis relaciones íntimas?
¿Está hablando de costumbres // sexuales alternativas?
¿Será deleitable el uso // de estas prácticas lascivas?
¿A qué mórbidos placeres // posteriores me convida?”—
Tales cosas un instante // por su cerebro transitan.
Está aturdido. Enrojece. // Todo en la clase son risas.
A la moza sus compinches // aclaman y glorifican:
—¡Vaya corte le has pegado!// —¡Te lo has hecho de película!
—¡Qué cara se le ha quedado! // —¡Lo has dejado seco, tía!
—No te enfades, que era broma.— // le dice por fin la niña.

Y dirigiéndose al corro, // del cual es la cabecilla,
ordena con gran aplomo // y aire de perdonavidas:
—Venga, colegas, sentaros: // ¡que empiece la tutoría!
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Este blog cuenta con la "autorización expresa y personal" del autor, Fray Josepho,  para la publicación de sus poemas.