Históricas bodegas subterráneas de Aranda de Duero





Hay algo en Aranda de Duero que a sus vecinos no les llama tanto la atención como a los visitantes y forasteros: las  históricas bodegas subterráneas. Algunos  arandinos viven aún en una casa con bodega, pero la mayoría las visita y disfruta de ellas,  sin dar demasiada  importancia a tan  impactante  obra de ingeniería popular. Pero son los que a ellas bajan por vez primera quienes se sienten  gratamente sorprendidos.
(Derecha, bodeguilla de Requejo,
Peña "Tierra Aranda")
Situación de Aranda de Duero en España (Fuente: OpenStreetMap)





 
Todos recordaremos la expresión del actual Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuando las visitó en  2009: “...es algo verdaderamente notable y que es obligado que conozca toda España.” Seguro que no vendría nada mal una ayudita para su conservación y divulgación, cuando la economía lo permita...
 Antes de centrar el tema es conveniente destacar uno de los estudios más importantes, quizás el mejor, sobre las bodegas, publicado bajo el título:”VIÑEDO, VINO Y BODEGAS EN LA HISTORIA DE ARANDA DE DUERO” de los autores Javier Iglesia Berzosa y Alberto Villahoz García.  Resultará  una lectura obligada para todos aquellos que deseen profundizar, por profesión o curiosidad, en estos contenidos. En el citado libro se recogen infinidad de informes y nombres, así como un detallado anexo topográfico de cada una de las bodegas. De él hemos aprovechado algunos datos e ideas, queriendo  agradecer a sus autores el desinteresado permiso para completar este trabajo.
 
Han circulado ciertos mitos sobre la época de excavación, sus autores y la finalidad, que son fácilmente desmontables. Las bodegas  de Aranda se construyeron  desde finales del siglo XIII por “los cristianos” y no por “los romanos o  moros” para almacenar, en las condiciones más propicias,   el vino producido,  entonces,   en grandes cantidades, y no para refugiarse en las guerras o salir de la villa bajo las murallas. En Aranda, como en Roa, se hicieron dentro del casco urbano, cosa que no ocurrió en otras poblaciones  en las que aprovecharon, si había,  las colinas circundantes.
(Izda., "Bodega Tierra Aranda")

 La construcción de las  bodegas subterráneas  fue una solución inteligente  a una necesidad perentoria. Aranda, situada en un cruce camino, vivía de una agricultura de subsistencia, hasta que el viñedo se convirtió en un cultivo intensivo. Su  producto,  el vino, ayudó a transformar una economía autárquica  en otra comercial.  



Aranda no ofrecía entonces,  y a diferencia del vino de "Ribera del Duero" de hoy,  un producto de gran calidad,  pero sí facilidades para transportar una mercancía tan voluminosa y complicada, lo que le hacía ser más competitivo  que el producido en otras  comarcas.
(Plano en perspectiva de la villa de Aranda de Duero, de abril de 1503, conservado en el Archivo General de Simancas. Se confeccionó  para acompañar a otro documento del expediente  que solicitaba la apertura de la calle Barrionuevo. En el plano queda reflejado mediante "un punto o mancha  de color rojo". Se trataba  de un conflicto entre vecinos propietarios de bodegas que no querían vender y quienes querían revalorizar sus negocios con la apertura de la calle. Saltándose la autoridad del Concejo, el pleito llegó a la Reina Isabel, máxima autoridad judicial. El nombre y trazado de las calles aún se mantienen hoy día en gran parte. ).

Aranda en la actualidad.(Fuente: Google Maps). Si se compara este plano con el de 1503 podremos comprobar asu gran similitud y la conservación de la estructura del casco viejo en el que se encuentran las bodegas subterráneas.
(Derecha, maqueta de Aranda de 1503, realizada sobre la imagen del plano del mismo año).
El principal destino del vino de Aranda era Burgos, que por aquel entonces contaba con una población muy importante, ya que hacia 1494 se convirtió en capital de la potente Mesta, monopolio del comercio lanero de Castilla hacia Flandes. Además se encontraba en el Camino de Santiago y era centro religioso y militar de primer orden.
 Este cultivo, industria  y comercio subsiguiente pasó a ser el principal motor  del desarrollo arandino, debido a que el viñedo conllevaba mucho trabajo manual, y por ende, numerosos operarios. Hacia la mitad del siglo XVI, Aranda llegó a tener unos 7.000 habitantes, censo muy relevante  para aquella época. Los dineros también fluyeron y circularon con mayor abundancia. Tómese como dato significativo que la portada de la iglesia de  Santa María la Real (imagen izquierda) se hizo con aportación popular.


Con la vendimia concluía el ciclo anual de la viña y el inicio del proceso del vino. La uva recogida se trasladaba al "lagar", donde se pisaba  y el mosto obtenido fermentaba. Este incipiente vino lo llevaban los “tiradores”  en “pellejas” hasta las bodegas, bajándolo con mucho esfuerzo hasta las cubas.
(Izquierda y derecha, esquema e imágenes sobre el "lagar",  tomadas del libro ”VIÑEDO, VINO Y BODEGAS EN LA HISTORIA DE ARANDA DE DUERO”, páginas 54 y anexo fotográfico)

Condiciones adecuadas de una bodega subterránea:
Para una mejor conservación del vino, aquellos antiguos viticultores pensaron que las bodegas debían reunir, al menos, estos requisitos:

- Un terreno seco y aireado, para evitar las humedades (filtraciones de agua de lluvia) que estropearan las cubas y oxidaran herrajes y herramientas.
Mantenimiento de un constante grado de humedad   y temperatura (entre los 9 y 13ºC ).

(Derecha, escalera de la bodega "Tierra Aranda", en la que no se aprecian humedades; en el margen inferior izquierdo se ofrece una vista de la zarcera de la misma bodega,  desde el interior, que sirve de ventilación)
  - Ventilación adecuada, mediante el establecimiento de  una corriente  de aire penetrante por la puerta de entrada, hecha de maderos cruzados y la zarcera (especie de chimenea entre las naves y el exterior).  Era tan necesaria para eliminar el tufo, gas venenoso proveniente de la fermentación del mosto, como para airear la bodega.
- Construcciones bajo los solares de las casas y no bajo las calles para evitar ruidos y vibraciones de carros y transeúntes que removieran los contenidos de las cubas y aumentaran una fermentación no deseada. La bodega coincide ajustadamente con el solar del edificio, sin salirse a las calles.

Red de bodegas subterráneas:
Hoy se conservan menos  bodegas de las que se construyeron, unas por dejar de cumplir su misión y otras por hundimiento total o parcial. Actualmente existen unas 130, con sus nombres correspondientes  y propietarios respectivos.



(Plano General de las bodegas de Aranda, o.c. página 64).

Características comunes a las bodegas históricas  subterráneas:
a) Profundidad: entre 8 y 11 metros, excavadas en una capa de asperón (“arena de fregar”) y bajo otra de arcilla impermeable, que sirve de techo, lo que hace que sean secas.
b)  Anchura de las naves: tienen una media de  unos 3 metros, aunque en la de Requejo se llega a los 4,5 m. La altura estriba entre los 2,5 y los 3,5 m. (Imagen inferior)

 c)  Resulta difícil de establecer la longitud de cada una, ya que se ha formado  un intrincado laberinto de túneles entre las bodegas, separadas entre sí por una sencilla  puerta de maderos de enebro. Prácticamente están conectadas la mayoría de ellas.
 
d) La razón por la que no hay bodegas en una zona determinada de Aranda  puede deberse a que entonces estaba ocupada por los barrios moro y judío. Su escasa relación con los cristianos y sus propias costumbres culturales y profesionales no lo favorecían. Así mismo, debajo de la Plaza Mayor tampoco se construyeron, quizás por ser sitio de tránsito, mercado  y  de espectáculos públicos.

(Imagen superior izquierda: puerta de separación de bodegas. Visión de otra zarcera, en la bodega de Tierra Aranda)

(En este plano del mismo autor y obra, página 65 pueden localizarse los sectores  en los que se excavaron las bodegas).

Elementos de las bodegas históricas  subterráneas



(En la entrada de la bodega, se observa la original "caja registradora" de entonces - el contador-, previa a la bajada a las naves)


a)  El “cabañón”: portal de entrada a la bodega. Era lugar de venta de vino y de reunión. De él parte la bajada, estrecha y empinada, con escalones de piedra y techo abovedado excavado en la roca o de losas de piedra, con una altura de  unos 2 metros.


(Izquierda, esquema de una bodega, en el que pueden apreciarse sus elementos, o. c.  página 64)

  b) La “zarcera”: chimenea de ventilación que comunica la bodega con el exterior, la calle o patio,  en el que se aprecia una especie de ventana enrejada junto al edificio, en el suelo, o en la fachada.
 
c) El “sumidero”: pequeño pozo en un rincón del suelo para filtrar el agua del lavado de las cubas, y mantener seca la bodega.(Imagen inferior derecha)
  

d) La “bóvedas” de las naves de la bodegas excavadas en la arcilla. Los arcos de ladrillo u hormigón son relativamente recientes, ya que los primitivos son de piedra de sillería de arenisca, y algunos de caliza. Suelen ser “de medio punto” y los menos,  ojivales. (imagen inferior izquierda, detalle de las bóvedas de la bodega "Tierra Aranda")
  e) Resulta muy difícil datar la fecha de estas construcciones,  hechas durante generaciones, pero no sería aventurado fijar su inicio hacia el final del siglo XIII, aunque será durante los siglos XIV y  XV su  época de mayor expansión. En el s. XVI se construyeron otras nuevas, tras la petición y posterior concesión del Rey Carlos V. Téngase en cuenta que hacia la mitad de esa centuria se recogían hasta 400.000 cántaras (16 l. c.u.) lo que  hacen un total de 6.400.000 litros. Durante los siglos XVII y siguientes se excavaron  algunas más y se modificaron otras.

f)  Muy pocas bodegas pertenecían a una sola familia, ya que la mayoría tenían distintos propietarios. Estaban divididas en “sitios o suelos” (unos  2,8 x 2,8 m. cada uno) capaces de albergar en cada uno de ellos una cuba de  unas 200 cántaras de media.

g)  El volumen de tierras excavadas podría calcularse, con cierta aproximación,  de la siguiente forma: 7.000 m. de longitud (si pudiéramos unir todas) por 3 metros de ancho y  3 de alto, en unos 63.000 metros cúbicos. ¿Podremos imaginarnos cuántos carros de arenisca excavada rudimentariamente pudieron utilizar  y durante cuántos años? ¿Se  utilizaron esas tierras extraídas en alguna construcción, o fueron depositadas en alguna escombrera?Es un tema no investigado.

(Izquierda y derechas,  estrechos pasadizos entre las naves de la bodega T.Aranda)
Es necesario mantener y dar a conocer, dentro y fuera de Aranda,  toda esta monumental obra que nos legaron nuestros antepasados, hecha durante generaciones enteras, y que hoy admiramos y disfrutamos. Aunque actualmente  se efectúan las reparaciones oportunas cuando las necesidades apremian, no se ha logrado un plan ambicioso integral que consiga su rehabilitación total y su utilización como elemento esencial para su explotación turística. El único paso efectivo hasta la fecha  ha sido la solicitud a la Dirección de Patrimonio de la Junta de Castilla y León como Bien de Interés Cultural (BIC) en 2011, siendo alcalde Luis Briones. La labor que las “Peñas” arandinas han realizado y realizan  en la conservación de las bodegas, así como la de muchos particulares, ha sido encomiable. A ellos se debe casi exclusivamente que perduren hoy día, ya que la participación de instituciones y administraciones públicas no ha sido decisiva y es manifiestamente mejorable.

Aunque  todas las bodegas son  diferentes, todas  son iguales en sus esencias, y para su mejor conocimiento se expone a continuación  como ejemplo de todas un estudio detallado sobre una de ellas, "La bodeguilla de Requejo", sede de la Peña "Tierra Aranda",  y publicado por dicha asociación. Su autor es Javier Iglesia Berzosa, coautor del libro abundantemente citado a lo largo de esta exposición:


"LA BODEGUILLA DE REQUEJO".
 "Una de estas bodegas medievales, actualmente sede de la peña Tierra Aranda, es conocida con el nombre de "Bodeguilla de Requejo". 

Se trata de una bodega a la que se accede por un pequeño "vendedero" situado en la céntrica Plaza del Trigo, en la casa que adquirió el popular Ceferino Requejo, en el año 1853. 

El "vendedero" acoge todo tipo de "cachibaches": una mesa para la venta "de vino al menudo", candiles, cuartillos para "echar el vino", una portentosa imagen fotográfica de la iglesia de Santa María..., que sirven de preámbulo y aperitivo antes de aventurarse a bajar por una escalera de 39 peldaños, rematada por una curvada bóveda de cañón, en la que aún pueden verse varias "fresqueras" para la conservación de alimentos.
 A 9 metros y medio de profundidad, el visitante se encontrará de frente con una "capilla", que acoge una cuba de 2.096 litros de capacidad y a los lados con la nave de los "Pintados", una cueva que combina arcos de piedra, ladrillo y hasta de hormigón, fruto de las diferentes soluciones constructivas que han ofrecido los tiempos. Si se mira detenidamente el techo, el visitante observará que algunos tramos de la bóveda de esta cueva poseen aún los restos negruzcos de maderos entibados con los que los constructures querían prevenir derrumbes y caídas inesperadas de "léganos".La nave posee también en uno de sus extremos un esplendido "sumidero", elemento utilizado antiguamente para la evacuación y filtrado de líquidos. Junto a él, aparece una lámpara del tipo "baldaquino".
Al otro lado de la nave es curioso otear detenidamente los premios obtenidos por algunos socios a través de los años, un sinnúmero de regalos guardados primorosamente en una cuba convertida para la ocasión en aparente "vitrina de los recuerdos".
  
Atravesado el recodo en donde se halla una pequeña puerta de madera, construida sólo con largueros, tal y como era constumbre habitual en las bodegas ribereñas, el visitante se topará repentinamente con la espaciosa nave de los "Redondo", la única en toda la red bodeguera de Aranda de una anchura superior a 4 metros, cuyos soberbios arcos de piedra arenisca la otorgan una imagen espectacular y en donde las cubas estaban colocadas en "batería".

La nave, una vez examinado el pozo, de reciente construcción, el sumidero, los pendones de Castilla, confeccionados por las madres Bernardas, posee un mobiliario sugerente, en donde sobresale el famoso plano de Aranda del año 1503. Se trata en realidad de una copia, cuyo original se halla en el Archivo General de Simancas, siendo el más antiguo del archivo, donde se puede observar una ciudad amurallada y, según los testimonios de los testigos del pleito que originó la representación, horadada de bodegas.

(Foto zarcera y separación de la bodega de Requejo,  tomada del libro citado, "Viñedo,...")


Frente a él, en la dovela de uno de los arcos de la nave, se puede llegar a vislumbrar el relieve de un inacabado escudo, sólo insinuado en la piedra, en el que un espontáneo artista escribió hace algunos pocos años la leyenda: "Aquí si"; enigmático e interrumpido epígrafe que debía acabar diciendo en realidad "Aquí siempre es de noche".
 (Plano de la "Bodeguilla de Requejo·, o.c. anexo topográfico)
El fondo de la nave posee un indudable regusto escénico. Varios cubillos, una "capilla" con su cuba y su merendero, enmarcan un estrecho "pasadizo" que se dirige a la bodega de la "Tía Tanis". Al lado, una original "zarcera" en forma de "y" invertida, sirve a la bodega de respiradero y termostato, dotándola de aireación". Javier Iglesia Berzosa.


Y como final de la visita, un imagen más de una de las naves de la bodeguilla de Requejo, sede de la Peña "Tierra Aranda" , en cuyas paredes cuelgan pregones de las fiestas de su día.

¡Gracias de nuevo a todos los que han permitido y colaborado en este trabajo!

NOTA: Acabamos de conocer esta agradable sorpresa sobre las "históricas bodegas subterráneas" de Aranda de Duero:

RESOLUCIÓN de 15 de mayo de 2013, de la Dirección General de Patrimonio Cultural, por la que se incoa expediente para la declaración del conjunto de bodegas de Aranda de Duero, como Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Etnológico.

9 comentarios:

  1. Gran trabajo que servirá a la difusión del patrimonio aranadino. Aquí lo quería yo.

    ResponderEliminar
  2. Excelente documento, le felicto por la iniciativa de divulgar la riqueza de arquitectura tradicional de nuestra Villa,

    ResponderEliminar
  3. Si buena es esta presentación de lo nuestro me parece mejor la idea de hacerla para que se conozca dentro y fuera. La considero un buen acierto, y que otros sigan el ejemplo con otras cosas. Felicitaciones

    ResponderEliminar
  4. Mi más sincera enhorabuena, es fantástico. Pero la verlo, me surge una triste reflexión ¿ por qué el Ilustre Ayuntamiento no es capaz de hacer algo así ?.

    Es triste y lamentable en manos de quien estamos, y hemos estado.

    ResponderEliminar
  5. Como arandina de pura cepa, me he recreado leyendo el artículo. Había datos que conocía , pero otros muchos he aprendido. Gracias por su excelente investigación y divulgación .

    ResponderEliminar
  6. Muy documentado y amena exposición. Se dice que hay muchas bodegas, ¿Cual de todas puede ser la mas interesante o la mejor?

    ResponderEliminar
  7. El Ayuntamientos de Aranda debería poner en valor este patrimonio de las bodegas y hacer algo serio aprovechando que mucha gente vendrá ver las Edades del Hombre dentro de poco en 2014, pero dudo que haga algo y como mucho dira que las peñas dejen ver sus bodegas que eso no cuesta mucho a las arcas municipales pero ellos e llevaran los honores de la gran idea. Que les aproveche

    ResponderEliminar
  8. saludos y felicitaciones por enseñar lo bueno que tenemos en Aranda y dejar que de forma anónima podamos decir nuestra opinión sobre ello. gracias

    ResponderEliminar
  9. Gracias por el comentario. Aprovecho la ocasión para decirte que en este momento ya llevamos más de 1.400 lecturas directas de este artículo sobre las "bodegas de Aranda", y que se han realizado desde los lugares más insospechados del mundo. Un atento saludo.

    ResponderEliminar

Los comentarios con lenguaje inapropiado serán borrados